Ferreras de Arriba
Donde nace La LLeira miel artesanal.
En el corazón de la Sierra de la Culebra, a casi 900 metros de altitud, se encuentra Ferreras de Arriba, un pueblo zamorano rodeado de monte, historia y tradición. El municipio se asienta entre varias elevaciones emblemáticas de la sierra, como el pico de Miño Cuevo, que alcanza los 1.207 metros, y el pico de La LLeira, nuestra montaña más querida, que supera los 1.170 metros y acompaña al pueblo desde cualquier rincón en el que te encuentres.
Aquí los días comienzan con sonidos que en muchos lugares ya casi se han perdido: los gallos al amanecer, los pájaros entre los robles, algún perro ladrando a lo lejos, el viento moviendo las hojas, el agua del río y ese olor tan característico a «lumbre» encendida en invierno. Ferreras no se visita sólo con la vista; se vive también con el oído, con el olfato y con la calma.
El entorno natural que rodea al pueblo cambió profundamente tras los grandes incendios de 2022, que marcaron para siempre la Sierra de la Culebra y afectaron gravemente al pueblo y sus montes. Muchos de los antiguos pinares desaparecieron, dejando un paisaje distinto, más abierto y marcado por la dureza de aquellos días. Pero la naturaleza sigue adelante, y poco a poco la sierra vuelve a respirar entre robles y castaños rebrotando, monte bajo y nuevas zonas verdes que empiezan a recuperar vida.
Y aunque el paisaje haya cambiado, la fauna salvaje sigue siendo uno de los grandes tesoros de Ferreras. Lobos, corzos, jabalíes, zorros, liebres y ciervos continúan recorriendo los montes y caminos que rodean el pueblo. En otoño llega además uno de los momentos más impresionantes del año: la berrea. Entre septiembre y octubre, los ciervos emiten sus potentes bramidos durante la época de celo, y escuchar ese sonido resonando entre la sierra al amanecer o al caer la noche es algo que difícilmente se olvida.
La vida ganadera sigue formando parte del alma del pueblo. Hay ganado vacuno y también rebaños de ovejas que continúan dibujando estampas rurales de las de siempre. Las vacas aparecen muchas veces pastando tranquilamente por los prados o “recortando” el césped junto a las casas, como si fueran vecinas más del pueblo. Aunque parezcan ir por libre, no te asustes! están perfectamente controladas mediante sistemas GPS y cuidados constantes de sus dueños. Y las ovejas balando despacio por los caminos, siguen aportando esa tranquilidad tan propia de Ferreras.
Precisamente los cencerros tienen un significado muy especial aquí. Porque si hay algo capaz de sobresaltar incluso al ferracho más tranquilo, es que alguien se acerque por detrás sin avisar… y haga sonar un cencerro de golpe. Quien ha vivido La Filandorra desde pequeño sabe perfectamente de lo que hablamos.
La Filandorra es una de las tradiciones más emblemáticas de Ferreras de Arriba. Cada 26 de diciembre el pueblo revive esta mascarada ancestral llena de personajes, cencerros, símbolos y costumbres transmitidas de generación en generación. El pueblo cuenta además con un museo dedicado a La Filandorra, donde se conservan trajes, fotografías y elementos tradicionales de esta celebración tan importante para la identidad local.
Gracias al impulso de las nuevas generaciones y de la asociación cultural creada para ello, ésta tradición está viviendo un auténtico renacer. Se están recuperando detalles y rituales que habían quedado olvidados con el paso del tiempo, incorporando nuevas ideas sin perder la esencia que la hace única.
Otra fecha muy querida por los vecinos es la festividad de San Blas, una celebración profundamente ligada a la convivencia, las reuniones y el sentimiento de pertenencia al pueblo.
Ferreras también guarda una historia muchísimo más antigua de lo que muchos imaginan. En sus alrededores existen varios castros prerromanos, asentamientos fortificados cuyos orígenes se remontan a varios siglos antes de Cristo que muestran la importancia histórica de estas tierras. Uno de los más importantes es el de Castillán, donde continúan realizándose campañas arqueológicas e investigaciones que han sacado a la luz restos de viviendas, entradas y estructuras defensivas únicas en Castilla y León.
Muy ligados a la historia ganadera y a la arquitectura tradicional están también Los Corrales, construcciones circulares de piedra que antiguamente servían para proteger al ganado del lobo y del frío. Algunos de ellos han sido restaurados y acondicionados como pequeños espacios etnográficos y museísticos al aire libre, permitiendo descubrir cómo era la vida pastoril y rural de la Sierra de la Culebra hace décadas.
Otro lugar muy especial para los vecinos es la Ermita del Cristo de las Aguas, ligada a muchos recuerdos, celebraciones y momentos compartidos con familiares y amigos.
Y si hay una época en la que Ferreras muestra toda su energía, esa es agosto. Durante las fiestas de verano el pueblo cambia por completo: las calles vuelven a llenarse de familias, niños jugando hasta tarde, peñas, música, encuentros y reencuentros. Ferreras multiplica su vida y recupera esa imagen de pueblo lleno, alegre y acogedor que tantos esperan durante todo el año.
A pesar de ser un pueblo pequeño, Ferreras cuenta con varias casas rurales, un hotel rural y varios bares donde compartir conversación, gastronomía y el ambiente cercano de su gente.
Porque si algo hace especial a Ferreras de Arriba no es sólo su naturaleza, su historia o sus tradiciones. Es su gente: cercana, alegre, hospitalaria y orgullosa de sus raíces.
Y sobre todo, es imposible entender Ferreras sin mirar hacia La LLeira. Esa montaña que nos cobija, que vemos desde prácticamente cualquier punto del pueblo y que forma parte de nuestra identidad desde siempre. La LLeira no es sólo un lugar; es un símbolo de pertenencia, de hogar y de raíces. Por eso nuestra miel lleva su nombre: porque igual que ésta tierra, nace de algo auténtico, sencillo y profundamente nuestro.
Pureza sin artificios
Respeto por el entorno
Esencia artesana
Un rincón de la Sierra de la Culebra
Ferreras de Arriba en plena Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra, Espacio Natural Protegido dentro de la Red Natura 2000 – declarado Lugar de Importancia Comunitaria: cerca de 67.000 hectáreas de monte protegido que se extienden hasta la frontera con Portugal, donde tienen su continuación natural en el Parque de Montesinho. Toda ésta zona forma parte de la Reserva de la Biosfera «Meseta Ibérica», declarada por la UNESCO.
El relieve es suave, ondulado —de ahí su nombre, culebra—, cubierto de pinares y bosques autóctonos de robles y castaños. En primavera y verano todo huele a brezo y a jara. En otoño, el monte se tiñe de colores y se llena de setas. Y de fondo, siempre, el aullido del lobo.
Tierra de lobos, ciervos y senderos
La Sierra de la Culebra alberga la mayor población de lobo ibérico de Europa occidental. Verlo en libertad es posible, sobre todo al amanecer y al atardecer, desde los miradores autorizados o acompañado de guías especializados de la zona.
Pero el lobo no es el único protagonista:
- La berrea del ciervo. Entre finales de septiembre y principios de octubre, los venados —de los más grandes de toda la Península Ibérica— entrechocan sus cornamentas y braman en celo. Un espectáculo de la naturaleza que merece una escapada por sí solo.
- Setas y micología. Boletus, amanitas cesáreas y muchas otras variedades convierten estos bosques en un destino imprescindible para los aficionados a la recolección.
- Senderismo. Desde Ferreras parten varias rutas que se adentran en la reserva: el Castro de Castillán, la Fuente del Milagro, Peña Furada, el Miño Cuevo con sus vistas a la sierra… Caminos donde es habitual cruzarse con huellas de lobo y avistar ciervos sin demasiado esfuerzo.
Ferreras de arriba
El nombre del pueblo no es casualidad. Los romanos extraían hierro de éstas tierras y lo transportaban por una calzada cuyos restos aún se conservan. Antes que ellos, los celtas dejaron en el municipio hasta cinco castros . El más conocidos el de Castillán, que hoy se pueden visitar.
Por las calles del pueblo aparecen también los rastros de los siglos:
- Arquitectura popular en adobe, piedra y pizarra.
- Antiguos molinos de agua que aprovechaban la fuerza del arroyo y que aún hoy reciben nombres tan propios como El Kaiser.
- Corrales circulares que servían para resguardar al ganado del lobo y que hoy albergan un pequeño museo dedicado a la vida pastoril.
- La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, recientemente restaurada.
Ven a conocernos
Aquí trabajamos las colmenas con la calma que la sierra impone. Si visitas Ferreras de Arriba, asómate, pregunta por nosotros y prueba la miel donde se hace. No hay mejor manera de entender lo que ponemos en cada tarro.
Nuestros valores
Pureza sin artificios
Ofrecemos miel cruda y honesta, sin pasteurizar ni mezclar, garantizando que cada tarro conserva intactas las propiedades y el sabor salvaje de la colmena.
Respeto por el entorno
Practicamos una apicultura sostenible que prioriza el bienestar de nuestras abejas y protege la biodiversidad de los montes donde trabajamos.
Esencia artesana
Huimos de la producción industrial para trabajar con las manos y sin prisas, recuperando el vínculo tradicional con la tierra y el oficio bien hecho.